El mecanismo es la caja que va debajo del asiento y une la silla con la base. Es la pieza que decide si el espaldar te acompaña cuando te reclinas o si te devuelve de golpe — y es, de lejos, la diferencia más grande entre una silla de $200.000 y una de $600.000.
Casi nadie lo mira al comprar. Todo el mundo mira el tapizado.
Los cinco que vas a encontrar
Fijo
No se reclina. El espaldar queda en un ángulo y ahí se queda. Solo sube y baja el asiento, si acaso.
Para qué sirve: sillas de visita, de espera, de restaurante y de cafetería, donde la gente se sienta veinte minutos. Para un puesto de trabajo, no.
Contacto permanente
El espaldar sigue tu espalda de forma continua, con un resorte suave, sin posiciones fijas. Siempre te está empujando un poco hacia adelante.
Para qué sirve: trabajo de escritorio con mucho movimiento, donde te paras y te sientas todo el tiempo. Cansa menos que un fijo, pero no sostiene una reclinación larga.
Basculante
Asiento y espaldar se inclinan juntos, como una sola pieza, pivotando sobre un punto. Casi siempre trae un bloqueo a 90 grados y una perilla de tensión.
Para qué sirve: es el estándar honesto de una silla operativa o ejecutiva. Funciona bien hasta unas cinco o seis horas. Su límite: al reclinarte, el asiento se inclina contigo y los pies tienden a despegarse del piso.
Sincro o syncro
Aquí está la diferencia que importa. El espaldar y el asiento se inclinan en proporciones distintas: el espaldar se va más que el asiento, normalmente en una relación cercana a dos a uno. Te reclinas, la espalda se abre, y los pies siguen en el piso.
Eso es lo que permite reclinarse sin perder la postura, y por eso es el que recomendamos para jornadas de ocho horas. Viene con tres o cuatro posiciones de bloqueo, para dejarlo fijo en el ángulo que te sirva.
Para qué sirve: cualquiera que trabaje seis horas o más sentado. En nuestro catálogo es el mecanismo más frecuente: la mayoría de las sillas presidente y buena parte de las gerenciales lo llevan.
Autopeso
Se calibra solo según tu peso, sin perilla que graduar. Te reclinas y la silla responde con la resistencia que corresponde a tu cuerpo.
Para qué sirve: oficinas donde la silla la usa gente distinta, o para quien simplemente no va a ajustar nada nunca. Es cómodo y sin mantenimiento; a cambio, pierdes control fino.
El slider: lo que casi nadie sabe que necesita
El slider no es un mecanismo, es un complemento: corre el asiento hacia adelante y atrás, unos cinco centímetros.
Sirve para ajustar la profundidad del asiento a tu pierna. La regla es que entre el borde del asiento y la parte de atrás de tu rodilla quepan dos o tres dedos. Si el asiento es muy profundo te presiona la corva y te corta circulación; si es muy corto, te quedas sin apoyo en el muslo.
Una persona de 1,60 m y una de 1,85 m no caben en el mismo asiento, y el slider es lo que lo resuelve. Nuestros modelos con sincro de cuatro posiciones lo traen.
La perilla de tensión: el ajuste que todo el mundo se salta
Debajo del asiento, normalmente al frente, hay una perilla grande que gira. No es para subir la silla. Es para graduar cuánta fuerza hay que hacer para reclinar el espaldar.
Si vienes diciendo que “la silla se va para atrás sola”, no está dañada: la tensión está floja para tu peso. Gira la perilla en el sentido de las manecillas del reloj hasta que el espaldar te sostenga cuando te apoyas, sin empujarte.
Y si tienes que hacer fuerza para reclinarte, está al revés: gírala hacia el otro lado. Toma treinta segundos y es la queja número uno que recibimos sobre sillas que no tienen nada malo.
Cuál necesitas, en una tabla
| Horas al día sentado | Mecanismo mínimo | Lo ideal |
|---|---|---|
| Menos de 2 | Fijo | Fijo o contacto permanente |
| 2 a 4 | Contacto permanente | Basculante con tensión |
| 4 a 6 | Basculante con tensión | Sincro 3 posiciones |
| Más de 6 | Sincro | Sincro 4 posiciones + slider |
| Silla compartida por turnos | Autopeso | Autopeso o sincro con tensión fácil |
Cómo revisarlo antes de comprar
Si puedes probar la silla, tres pruebas de diez segundos:
- Reclínate. ¿El asiento se va contigo igual que el espaldar, o el espaldar se va más? Lo segundo es sincro.
- Busca la perilla. Si no hay perilla de tensión, el mecanismo no se gradúa a tu peso.
- Empuja el asiento hacia adelante. Si corre, tiene slider.
Si compras en línea, todo eso está en la ficha técnica. En las nuestras aparece la línea “Mecanismo” con el tipo y el número de posiciones, y si trae slider lo dice ahí mismo.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi silla se reclina sola?
Porque la tensión está graduada para alguien más liviano que tú. Gira la perilla de debajo del asiento en el sentido de las manecillas hasta que el espaldar te sostenga. Si la perilla ya está al tope y sigue cediendo, ahí sí el resorte está vencido.
¿Cuál es la diferencia real entre basculante y sincro?
En basculante, asiento y espaldar se inclinan al mismo tiempo y en el mismo ángulo. En sincro, el espaldar se inclina alrededor del doble que el asiento, así que puedes reclinarte sin que los pies se despeguen del piso. Esa es toda la diferencia, y es la que se nota a la sexta hora.
¿Vale la pena pagar por sincro si trabajo cuatro horas?
Un basculante bien graduado te sirve. Ahora, si esas cuatro horas son seguidas y frente a una pantalla, el sincro se nota. Y si el presupuesto obliga a escoger, prioriza mecanismo sobre tapizado.
¿Se le puede cambiar el mecanismo a una silla?
Técnicamente sí, si la base y el asiento son compatibles. En la práctica rara vez compensa: el mecanismo es una de las piezas más caras de la silla. Manejamos repuestos para reemplazar uno dañado, que es distinto a mejorarlo.
Todas nuestras fichas declaran el mecanismo. Compáralas en sillas de oficina, o escríbenos por WhatsApp al 312 716 7677 y te decimos cuál te sirve según tus horas y tu peso.
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